Capilla de Santa Joaquina de Vedruna

Retablo de Santa Joaquina de Vedruna (siglo XX)

MiTPi-0131
 

Una de las primeras capillas que se levantó en la nueva iglesia gótica fue la dedicada a San Juan Bautista y San Juan Evangelista, que también fue el primer beneficio fundado en el Pi, ya existente en el templo románico. La capilla de los santos Juanes pronto fue escogida como lugar de entierro de la noble familia Torres, que residían en la calle del Pi, y que más tarde se emparentaron con el linaje de los Fivaller. En el suelo aún puede verse la rica sepultura familiar de principios del siglo XVII dedicada a los caballeros Jeroni i Bernardí de Torres, con las armas del linaje, más antiguas, a los lados. También pertenecían a la familia Torres dos de los tres paveses del siglo XIV conservados en el tesoro de la Basílica. El antiguo retablo de San Juan Bautista y San Juan Evangelista, expuesto en el Museo, estuvo emplazado aquí hasta que se sustituyó por el retablo de San Pancracio. Parece ser que las tablas de los santos Juanes coexistieron con el retablo hasta 1928, en que se intercambiaron los retablos de San Pancracio con el de la Virgen de la Providencia. Después de la destrucción de 1936 se hizo un nuevo retablo dedicado a Santa Joaquina de Vedruna en motivo de su canonización en 1959. La fundadora de las Hermanas Carmelitas de la Caridad estuvo muy ligada a la iglesia del Pi, el lugar en el que recibió los sacramentos del bautismo y el matrimonio. A los lados de la titular hay las imágenes de San Antonio Mª Claret y San Francisco de Asís.

© Basílica de Santa Maria del Pi, Albert Cortés

Pavés de la familia Torres (siglo XIV).

Retablo de San Pancracio antes de 1928.