Presbítero beneficiado de Santa María del Pi

San José Oriol (Barcelona, ​​23 de noviembre de 1650 – 23 de marzo de 1702) fue un presbítero barcelonés. Es venerado como santo por la Iglesia Católica y es objeto de particular devoción en la ciudad de Barcelona.
Es llamado «Taumaturgo de Barcelona». En una época en que la sanidad pública era inexistente y sólo los ricos podían acceder a los profesionales de la salud, él se daba a los enfermos y los atendía con los medios que estaban a su alcance: les lavaba las heridas, les ponía ungüentos, les daba remedios caseros, les atendía y oraba con ellos. En junio de 1687 comienza a ejercer como beneficiado de la iglesia del Pi y, desde el primer momento, cada fin de mes cuando cobraba lo que le correspondía del beneficio, los pobres ya la esperaban en la puerta y él se lo repartía casi todo. Esta benéfica tarea y su austeridad, le llevaría a ser conocido como el «doctor Pan y Agua».
San José Oriol nació en la calle d’en Cuc (hoy, Mare de Déu del Pilar) el 23 de noviembre de 1650 y fue bautizado en San Pedro de las Puellas el mismo día. Era el hijo menor de ocho hermanos de Joan Oriol i Vaquero y Gertrudis Bogunyà i Martí. De pequeño vivió en el barrio de la Ribera. Monaguillo de Santa María del Mar, hace los estudios en la Universidad de Barcelona, ​​obteniendo el título de Doctor en Teología el 1 de agosto de 1674. Con la obtención de un pequeño beneficio en el santuario de la Mare de Déu de Bell-lloc, cerca de Palamós, fue ordenado sacerdote el 30 de mayo de 1676 en el palacio del obispo de Vic. El 29 de junio de 1676 cantó su primera misa en la iglesia de San Pedro de Canet de Mar, lugar de residencia de la familia Milans que fueron amigos y protectores. Uno de los miembros principales de esta familia, Marco Antonio Milans y Macià, años más tarde, confiaría al futuro santo la educación de su hijo Tomás Milans i Godayol, el cual llegó a ser un destacado músico y compositor catalán.
En un primer momento ejerció de sacerdote en el Oratorio de San Felipe Neri, institución a la que le unía una estrecha amistad y sobre todo una fuerte vinculación doctrinal, y también como preceptor de los hijos de un caballero militar de origen italiano residente en Barcelona de nombre Gasneri. En la casa de este caballero ocurre uno de los episodios milagrosos vividos por el joven sacerdote y que le llevará a adoptar una vida de pobreza y penitencia. La oración y la meditación siguiendo los principios doctrinales del quietismo, una especie de zen del siglo XVII, le llevó alguna vez a ser incluso investigado por la inquisición aunque sin consecuencias. Este espíritu quietista es uno de los rasgos principales de su espiritualidad.
Su ministerio principal estuvo ligado siempre a la Parroquia de Santa María del Pi de la que fue nombrado beneficiado 1686. Desde ese año ocupó numerosos cargos dentro de su comunidad destacando sobre todo en el de pasionero que le llevó a tener que visitar y cuidar de los enfermos y los pobres de la parroquia. Con el tiempo, a través de este ministerio, se hizo muy popular entre la población de Barcelona y la fama de su carisma taumatúrgico se extendió por toda Cataluña.
Deseando el martirio, fue a Roma en abril de 1698 para ofrecerse a ir como misionero a tierras lejanas, pero cayó enfermo en Marsella y volvió a Barcelona.
A partir de ese momento y hasta su muerte, el Doctor Pan y Agua, como era conocido en Barcelona por su vida de penitencia, desarrolló el carisma de curaciones en la Capilla de la Sangre o del Santísimo de la parroquia del Pi y a ser conocido y amado por las gentes de la ciudad.
El 23 de marzo de 1702 en la calle de la Dagueria, moría tras una corta enfermedad que él mismo había profetizado poco tiempo antes. Su entierro, por las calles de Barcelona, ​​fue un acontecimiento remarcable al que acudió en masa la población de la ciudad. Por orden del obispo Dom Benet de Sala, el cortejo funeral recorrió el mismo itinerario que la procesión del Corpus con su cuerpo depositado sobre el lecho utilizado por la Virgen Dormida que se celebraba el día 15 de agosto. Fue enterrado en la capilla donde ejercía su ministerio sacerdotal y donde aún reposa.
En 1759 se inició el proceso de beatificación a instancias de una comisión formada por ciudadanos de Barcelona y feligreses del Pi y el día 5 de septiembre de 1806 era beatificado en Roma por el papa Pío VII. Fue canonizado en 1909, a instancias del Cardenal Salvador Casañas i Labrador, obispo de Barcelona y antiguo rector de la parroquia del Pi, el cual era muy devoto del santo.