Capilla de María Desolada

Retablo del San Cristo de la Santa Espina (1855)

Josep Oriol Mestres i Esplugas (1815-1895) MiTPi-0147

 

Inicialmente dedicada a Santa Magdalena y San Guillermo, primer patrón de los panaderos de Barcelona. A principios del siglo XVI se añadió una capillita dedicada a la Virgen de Gracia o de la Puridad, que fue regalada por Bartomeu Regàs, rector del Pi. Con el tiempo esta imagen acabó convirtiéndose en la titular de la capilla hasta mediados del siglo XVIII. En 1658 la capilla fue cedida a la Cofradía de Jóvenes Zapateros, que añadieron las imágenes de sus patronos, San Crispín y San Crispiniano. Los marqueses de Aitona, después duques de Medinaceli, tenían el patronazgo de esta capilla y derecho de sepultura. Durante el sitio de 1714 las bombas le causaron graves desperfectos y tuvo que ser restaurada. En 1763 se trasladó la Cofradía de la Santa Espina, por causa de las continuas inundaciones que sufría la cripta. En este momento se trasladan también el San Cristo de la cofradía y la reliquia de la Santa Espina. En 1855 Josep Oriol Mestres diseñó el retablo actual, de marcada inspiración renacentista italiana. Parte de un gran arco triunfal, sostenido por dos columnas y dos pilastras compuestas, con grutescos en la parte inferior, que datan del siglo XVIII. En el interior del arco triunfal se disponen las dos imágenes principales de la capilla: El San Cristo de la Santa Espina y la Virgen Desolada. Sobre el altar hay un sagrario dónde se guardaba la reliquia de la Santa Espina. Destacan las lámparas de vidrios de colores. En 1936 el retablo se salvó, aunque la Santa Espina y las esculturas se perdieron. Actualmente se veneran, además de la Desolación al pie de la Cruz, a Santa Gema Galgani, el Niño Jesús de Praga y Santa Rita de Casia.

© Basílica de Santa Maria del Pi, Albert Cortés
Retablo de la Santa Espina antes de 1936.

Relicario de la Santa Espina (1592).