Capilla del Baptisterio

Pica bautismal (s. XIV)

MiTPi-0156

“Vi que bajo el umbral del santuario nacía, en el lado derecho, una fuente de agua, y allá dónde llegue esta agua todo vivirá.” Ez 47,1-9.12

Es habitual situar los baptisterios en la entrada de las iglesias, con una clara intención iniciática a la vida cristiana que ya viene de muy antiguo: el neófito debe convertirse en un miembro de la comunidad antes de poder participar de la litúrgia. La primera noticia referente al baptisterio del Pi data de 1388, cuando se ordenó su construcción en la capilla dedicada a San Bernardo y San Nicolás. La pica gótica, de piedra, debió agrietarse en el siglo XVII, ya que en 1691 se bendijo una nueva, hecha de mármol de Carrara, que se colocó en el interior de la primera. Muchos barceloneses fueron bautizados en las fuentes del Pi, pero destaca especialmente Santa Joaquina de Vedruna (1783-1854), para la cuál Josep Mª Jujol hizo un monumento conmemorativo a su beatificación en 1945, situado en la pared izquierda de la capilla, junto a las dos lámparas de forja que cuelgan del techo. Además, en la pared de la derecha hay el monumento funerario a Rosa Brocca Sagnier (1803-1831). Una bella memoria de estilo romanticista con motivos de luto, como las antorchas hacia abajo o la rosa rota por el tallo. En la pared del fondo hay un relieve con el bautismo de Cristo pagado por el Conde de Llar en memoria de su bautizo, en el año 1777. Finalmente, en el pavimento, esta la sepultura de Jeroni de Codina Junquer, miembro de la Real Audiencia de Aragón, muerto en 1675.

© Basílica de Santa Maria del Pi, Albert Cortés